Publicado el 16 Oct 2025 por analizA Lab
Estrés prolongado y su impacto en los niveles de cortisol

Medir el cortisol: cuándo hacerlo y qué puede indicar

El cortisol es la hormona relacionada con la respuesta al estrés por excelencia. Interviene en procesos tan esenciales como la regulación de la energía, el control de la inflamación, el metabolismo o el funcionamiento del sistema inmune. Cuando sus niveles se mantienen demasiado altos o bajos durante un periodo prolongado, pueden aparecer síntomas como cansancio, insomnio, aumento de peso o cambios en el estado de ánimo.

Conocer tus niveles mediante un análisis como el Test de Cortisol puede ayudarte a entender mejor qué está pasando en tu organismo y si el estrés está afectando a tu salud.

Cortisol y estrés: cómo se relacionan y qué síntomas tienes que observar

El cortisol se libera en respuesta a situaciones que el cuerpo interpreta como una amenaza o una demanda elevada: presión laboral, falta de descanso, conflictos emocionales, exceso de responsabilidades o incluso enfermedad. Esta liberación forma parte de un mecanismo normal y adaptativo, pero cuando el estrés se vuelve constante, el sistema deja de funcionar correctamente.

Los síntomas que pueden hacer sospechar una alteración del cortisol incluyen:

  • Sensación de alerta permanente o incapacidad para relajarse.
  • Ansiedad y nerviosismo sin causa aparente.
  • Irritabilidad, cambios bruscos de humor o sensación de estar “al límite”.
  • Palpitaciones o tensión muscular.
  • Problemas digestivos relacionados con el estrés.

Si estos signos se prolongan durante semanas o meses, conviene valorar si el cortisol está fuera de rango.

Aumento de peso: qué dice la ciencia

Los niveles elevados de cortisol pueden influir en el metabolismo, especialmente en la forma en que el cuerpo almacena la grasa. Las investigaciones muestran que:

Aumento de peso vinculado a desequilibrios hormonales y de cortisol
  • El exceso de cortisol favorece la acumulación de grasa abdominal, más activa metabólicamente.
  • Incrementa el apetito y la preferencia por alimentos ricos en azúcar y grasas.
  • Afecta a la regulación de la insulina, generando picos y bajadas que dificultan el control del peso.
  • Puede alterar la masa muscular y disminuir el gasto energético.

Por eso, personas sometidas a estrés crónico pueden notar que ganan peso sin comer más, o que les cuesta perderlo pese a hacer dieta y ejercicio. Medir el cortisol ayuda a entender si este es uno de los factores implicados.

Cansancio y falta de energía

El cortisol sigue un ritmo natural: alto por la mañana para activar el cuerpo, y bajo por la noche para permitir el descanso. Cuando ese ritmo se altera, pueden aparecer sensaciones de:

  • Fatiga matutina.
  • Energía irregular durante el día.
  • Necesidad constante de café o estimulantes.
  • Cansancio que no mejora ni con descanso.
  • Dificultad para concentrarse o “niebla mental”.

Tanto niveles demasiado altos como demasiado bajos pueden generar cansancio persistente. Por eso, un análisis puede diferenciar si se trata de estrés acumulado, insomnio, alteraciones hormonales u otros factores.

Insomnio y cortisol

Dormir mal y tener el cortisol alterado se retroalimentan mutuamente. Si el cortisol está alto por la noche, el cuerpo permanece en estado de alerta, lo que provoca:

  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Despertares frecuentes.
  • Sensación de estar “acelerada” antes de dormir.
  • Sueño ligero y no reparador.
Dificultades para dormir relacionadas con niveles elevados de cortisol

A largo plazo, dormir poco mantiene el cortisol elevado durante el día, creando un círculo que afecta al estado de ánimo, la memoria y el metabolismo. Un análisis puede ayudar a confirmar esta alteración del ritmo circadiano del cortisol.

Estrés y sensibilidad al cortisol

No todas las personas reaccionan igual al estrés. Algunas pueden tener niveles normales de cortisol pero una sensibilidad aumentada a su efecto. Esto significa que su organismo responde de forma exagerada ante estímulos normales, generando síntomas similares a los de un exceso de cortisol.

Esto ocurre con más frecuencia en personas con:

  • Historial de estrés mantenido.
  • Alta autoexigencia.
  • Ansiedad basal o tendencia a la hipervigilancia.
  • Traumas previos.
  • Insomnio crónico.

En estos casos, medir el cortisol puede ayudar a descartar un problema hormonal y orientar el abordaje hacia el manejo del estrés y la regulación emocional.

Tipos de análisis

Existen varias formas de medir el cortisol, cada una con utilidades específicas:

1. Cortisol en sangre

Es la prueba más habitual y adecuada para realizar una primera evaluación de esta hormona y detectar si su producción está dentro de los rangos normales. Se suele realizar a primera hora (lo ideal es sobre las 9 de la mañana), cuando el cortisol alcanza su pico natural, lo que permite una comparación precisa con los valores de referencia. Es un análisis rápido y accesible que ofrece información muy útil para interpretar síntomas como cansancio, insomnio, ansiedad o aumento de peso.

2. Cortisol en saliva

Útil para estudiar el ritmo circadiano del cortisol, ya que pueden tomarse varias muestras en un mismo día.

3. Cortisol en orina de 24 horas

Indicado para estudios más específicos, como sospecha de hiperproducción mantenida.

4. Cortisol libre

Más sensible en ciertos casos de alteración del eje adrenal.

El test de cortisol en sangre es el más habitual para una valoración básica, rápida y eficaz.

Cuándo conviene analizar el cortisol y cómo prepararte

Es recomendable medir el cortisol cuando:

  • Presentas síntomas persistentes relacionados con el estrés.
  • Notas aumento de peso que no puedes explicar por dieta o actividad física.
  • Tienes insomnio crónico o sueño poco reparador.
  • Sufres fatiga constante o “caídas de energía” a lo largo del día.
  • Estás en un periodo de sobrecarga emocional o profesional.
  • Te cuesta recuperarte después de una etapa muy exigente.
Cansancio persistente asociado a alteraciones del cortisol

¿En qué momento del día hacer la prueba?

El cortisol tiene un ritmo diario, por lo que suele medirse por la mañana, cuando sus niveles alcanzan su pico natural. Así, la comparación con los valores de referencia es más precisa.

Preparación para la analítica

Para que el resultado sea fiable:

  • Acude en ayunas si es posible.
  • Evita ejercicio intenso las 24 horas previas.
  • No bebas café justo antes de la extracción.
  • Intenta dormir bien la noche anterior.

En caso de que estés tomando medicación (corticoides, anticonceptivos, suplementos hormonales), coméntalo, ya que puede afectar al resultado.

Si sospechas que el estrés puede estar influyendo en tu bienestar, valorar tus niveles de cortisol mediante un análisis específico puede ser un primer paso para entender qué está ocurriendo. 

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