Publicado el 12 Sep 2025 por analizA Lab
La vitamina D es clave para el bienestar físico y emocional a lo largo de la vida

Vitamina D baja: síntomas, causas y cuándo conviene analizarla

La vitamina D es uno de los micronutrientes más determinantes para el bienestar general, pero también uno de los déficits más frecuentes en la población española. Aunque solemos asociarla únicamente a la salud ósea, su papel es mucho más amplio: interviene en la función inmunitaria, el estado de ánimo, el metabolismo muscular y la regulación hormonal. Tener niveles bajos puede pasar desapercibido durante años, pero también puede generar síntomas sutiles que afectan a la calidad de vida. En etapas de salud femenina su control cobra especial relevancia y, si quieres consultar más, puedes consultar nuestro Estudio Salud Mujer.

¿Qué es la vitamina D y por qué es importante?

La vitamina D es una vitamina liposoluble con una particularidad única: el cuerpo puede producirla de forma natural cuando la piel se expone a la radiación ultravioleta del sol. También se obtiene en pequeña proporción de ciertos alimentos como pescados grasos, huevos, lácteos fortificados o algunas setas.

Las funciones de la vitamina D son múltiples:

  • Regulación del calcio y el fósforo, imprescindible para la salud de huesos y dientes.
  • Participación en la función muscular, reduciendo el riesgo de debilidad y caídas.
  • Apoyo al sistema inmunitario, favoreciendo una respuesta eficiente frente a infecciones.
  • Influencia en el estado de ánimo, asociándose a niveles más estables de energía y bienestar.

Interacción con hormonas y procesos inflamatorios, clave en mujeres en etapas como embarazo, lactancia, perimenopausia o menopausia

Cuando la vitamina D baja de los rangos recomendados, el organismo debe esforzarse para mantener el equilibrio mineral y la eficiencia muscular, lo que provoca síntomas y, a largo plazo, mayor riesgo de pérdida de masa ósea.

Síntomas de vitamina D baja

El déficit de vitamina D es conocido como un “síntoma silencioso”. Los síntomas de vitamina D baja pueden manifestarse de forma sutil porque en muchas personas no se manifiesta de manera evidente. Sin embargo, cuando aparece, suele hacerlo con signos difusos que a menudo se confunden con estrés, cansancio acumulado o envejecimiento natural:

El cansancio y la dificultad para concentrarse pueden ser síntomas de la vitamina D baja
  • Fatiga persistente, incluso durmiendo bien.
  • Dolor muscular o sensación de debilidad en piernas y brazos.
  • Dolor óseo, especialmente en la parte baja de la espalda.
  • Mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias o víricas.
  • Cambios de humor, irritabilidad o tendencia al estado de ánimo bajo.
  • Dificultad para concentrarse y sensación de “neblina mental”.

Si quieres entender qué otros valores pueden influir en la energía y el bienestar, puedes ampliar la información en nuestro artículo sobre analítica completa: los valores clave que conviene revisar cada año. (enlace a post)

Causas frecuentes del déficit

Las razones por las que muchas personas presentan vitamina D baja son diversas, y a menudo coinciden varios factores a la vez:

Exposición solar

El estilo de vida actual —muchas horas en interiores, teletrabajo, uso de fotoprotección diaria— reduce significativamente la síntesis de vitamina D. En otoño e invierno, la radiación UV es aún menor.

La falta de exposición solar es una de las principales causas del déficit de vitamina D

Edad

Con los años, la piel produce menos vitamina D. Esto afecta especialmente a mujeres en menopausia y personas mayores de 65 años

Dieta insuficiente

La mayoría de las dietas no aportan cantidades significativas de vitamina D salvo que se consuman regularmente pescados azules o alimentos fortificados.

Embarazo y lactancia

Las necesidades aumentan y el riesgo de déficit es mayor.

Problemas de absorción

Enfermedades intestinales, cirugías digestivas o tratamientos que interfieren en la absorción de grasas pueden reducir los niveles.

Alteraciones hepáticas o renales

Estos órganos son esenciales para activar la vitamina D, por lo que su mal funcionamiento impacta directamente en los niveles.

Vitamina D y salud ósea: impacto en menopausia y perimenopausia

Durante la transición menopáusica, el metabolismo del calcio cambia rápidamente. La caída de estrógenos incrementa la pérdida de densidad ósea, lo que puede acelerar la aparición de osteopenia y osteoporosis.

La vitamina D ayuda a:

  • Absorber el calcio de forma eficaz.
  • Mantener la masa ósea durante los cambios hormonales.
  • Mejorar el tono muscular y reducir el riesgo de caídas.

Tener déficit durante esta etapa puede traducirse en dolor óseo, fracturas por fragilidad o progresión más rápida hacia la osteoporosis. Por ello, controlar los niveles es fundamental a partir de los 45–50 años, especialmente en mujeres con reglas irregulares, sofocos o antecedentes familiares de osteopenia.

Cómo se mide la vitamina D en una analítica

La analítica de vitamina D se realiza midiendo la concentración de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D] en sangre. Es un análisis sencillo, que no requiere ayuno estricto y cuyos rangos de referencia suelen situarse en:

  • Deficiencia: por debajo de 10 ng/mL
  • Insuficiencia: entre 10 y 30 ng/mL
  • Suficiencia: 30–100 ng/mL 
  • Toxicidad: <100 ng/ml.

Tras conocer los resultados, el especialista puede recomendar ajustes en la exposición solar, cambios en la dieta o suplementación controlada si es necesario.

Vitamina D en mujeres: mayores riesgos en distintas etapas vitales

A lo largo de su vida, las mujeres atraviesan etapas en las que el riesgo de presentar vitamina D baja aumenta de forma significativa. 

Durante el embarazo, mantener niveles adecuados es esencial no solo para el desarrollo óseo del bebé, sino también para reducir la probabilidad de complicaciones como la diabetes gestacional o la preeclampsia. 

En la lactancia, el equilibrio vuelve a ser importante: la leche materna aporta una cantidad limitada de esta vitamina, de modo que la madre necesita mantener niveles adecuados para cubrir sus propias necesidades y asegurar que el bebé recibe la cantidad necesaria.

Más adelante, en la perimenopausia y la menopausia, la vitamina D desempeña un papel decisivo para frenar el deterioro óseo y mantener la fuerza muscular. A partir de los 50 años, la capacidad de la piel para sintetizar vitamina D disminuye y, si además existen antecedentes familiares de osteoporosis, el riesgo se multiplica.

Por todo ello, estudios específicos resultan especialmente útiles para evaluar la vitamina D desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta los cambios hormonales y el estado general de salud femenina.

Si quieres evaluar tus niveles de vitamina D dentro de una evaluación completa orientada a mujeres, puedes hacerlo mediante el Estudio Salud Mujer.

*Este artículo está revisado por expertos, pero no sustituye a una valoración médica.

WhatsApp

Productos destacados

Suscríbete a la Newsletter

Recibirás todas las promociones y novedades.

Scroll to top
Ir a la página principal
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.